domingo, 22 de diciembre de 2013

Fría

Disculpe, ¿me presta su bolígrafo? Sólo será un momento, quizá cuestión de minutos. Minutos para exponer en unas líneas la guerra fría de pensamientos que hay dentro de mí. ¿Fría? ¡Y tan fría! Podríamos entrar en calor con un abrazo tan profundo que cueste deshacernos el uno del otro. Sin embargo, seguimos tiritando. Y a este paso, nos congelaremos. Eso se llama orgullo. Demasiado egoístas para aceptarlo: llega octubre, el otoño, las hojas caen, igual que caen mis lágrimas sobre estas palabras. Podría acabar esto con un "te echo de menos", pero eso sería demasiado bonito para ser verdad. El tiempo nos pondrá en nuestro sitio, así que le devuelvo el bolígrafo y me sentaré a esperar con los pies fríos. Aquí. Junto al orgullo que nos arropa.


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